- 22 de abril de 2026
Los carruseles en LinkedIn generan 11 veces más interacciones que las imágenes
LinkedIn ocupa
un lugar de privilegio en la historia de las redes sociales. No en vano,
fue una de las primeras en crearse, junto con otros dinosaurios como Myspace,
aunque sus trayectorias han sido muy diferentes. Ahora, asentada como la
principal red social profesional del mundo y con más de 300 millones de
usuarios activos mensuales, LinkedIn sigue evolucionando, convirtiéndose en una
de las primeras aplicaciones que abrimos cada mañana.
Teniendo en
cuenta esta relevancia, Metricool le ha dedicado uno de sus estudios
en detalle, con el objetivo de descubrir claves útiles sobre cómo usamos y cómo
funciona LinkedIn en el campo del marketing.
Para
realizar este estudio se han analizado más de 670,000 publicaciones de más de
60,000 cuentas de LinkedIn a nivel internacional, durante los meses de enero y
febrero de 2025 y 2026. A través de este análisis, Metricool ha descubierto que
los principales indicadores de interacción han descendido con respecto al año
pasado: los me gusta han caído un 13%, los comentarios bajan un 17% y los
compartidos descendieron un 10%.
Pero no todo
es negativo: los clics han aumentado un 5%, al igual que otras acciones no
visibles como clics, visualizaciones de vídeo, deslizamientos en carruseles o
aperturas de enlaces. Teniendo en cuenta todo ello, el engagement ha
crecido en un 14%.
Como
explica Juan Pablo Tejela, CEO y cofundador de Metricool, “El
sector lleva años midiendo el éxito en base a ‘me gusta’ y comentarios, pero
ese paradigma está cambiando. Hoy, muchas de las señales más importantes
ocurren sin ser visibles. El reto es entender qué métricas reflejan realmente
el impacto”.
La
importancia de la voz personal
Un dato
llamativo del estudio de Metricool es que, aunque las páginas de empresa y los perfiles
personales compiten casi en igualdad de condiciones en cuanto a visibilidad
(con una ligera ventaja del 2% en impresiones para las empresas), la diferencia
real radica en lo que sucede después de que el usuario ve la publicación.
Así, hay una
enorme brecha en cómo se reacciona a una publicación realizada por un perfil de
empresa o uno personal: los perfiles personales logran un 63% más de
engagement rate que las cuentas corporativas. Parece claro que aunque el
algoritmo de LinkedIn permite que las marcas lleguen a las pantallas de los
usuarios, estos tienden a ignorar el contenido institucional, prefiriendo
interactuar con personas de carne y hueso. Esta conexión humana se traduce
también en un 8% más de interacciones totales para los perfiles
individuales.
Curiosamente,
los perfiles personales consiguen un 238% más de comentarios por publicación
que las páginas de empresa, pero las de empresa acumulan 15 veces más
compartidos, quizá a causa de que los contenidos de empresa son vistos como más
seguros a la hora de compartirse.
Además, el
estudio destaca una gran diferencia en el ritmo de publicación, donde los
profesionales son un 30% más activos que las marcas, promediando 3,05
posts semanales frente a los 2,34 de las empresas.
Diferencias
por tamaño
Según
Metricool, apenas el 6,89% de las páginas de empresa logró crecer en el periodo
analizado, aunque hay diferencias en función del tamaño de las cuentas. Aunque, ojo, en
este estudio, crecer implica haber ganado los suficientes seguidores como para
saltar de categoría de tamaño.
Así, el
análisis por segmentos muestra una correlación inversa entre el tamaño de la
cuenta y su capacidad de expansión. Las cuentas denominadas Tiny (menos de
2,000 seguidores) y Small (de 2,000 a 10,000) son las únicas que logran superar
la media general, con tasas de salto de categoría del 7,13% y 7,97%
respectivamente.
Sin embargo,
el panorama cambia drásticamente al cruzar la frontera de los 10,000
seguidores. En el segmento Medium (10K a 100K seguidores), esa capacidad de
saltar de nivel, de avanzar entre categorías, cae en picado hasta un 3%, y se
vuelve casi testimonial en las cuentas Big (100K a 1M seguidores), donde apenas
se registra un 1% de salto.