Noticias

  • Inicio /
  • Noticias /
  • La salud mental desempeña un papel esencial en la prevención y el cuidado de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias
La salud mental desempeña un papel esencial en la prevención y el cuidado de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias
  • 28 de enero de 2026

La salud mental desempeña un papel esencial en la prevención y el cuidado de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias

Promover la conexión social y normalizar el debate sobre la salud cerebral se perfilan como pilares fundamentales para una longevidad saludable.

En un escenario mundial de creciente preocupación por el envejecimiento de la población, expertos y organizaciones sanitarias advierten sobre el impacto significativo del aislamiento social en el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. "La salud de nuestro cerebro no debe ser un tabú ni ignorarse, sino parte integral de nuestro cuidado integral. Consultar a un neurólogo debería ser parte de la rutina, al igual que nos hacemos un chequeo cardiológico", afirma Luiz André Magno, Director Médico Sénior de Lilly Brasil.

Estudios científicos recientes han demostrado consistentemente que el aislamiento social y la soledad no solo son factores de riesgo de mortalidad general, sino que también tienen una correlación directa con la salud cognitiva. Las investigaciones indican que la soledad se asocia con una mayor carga amiloide cortical en las personas mayores, un marcador biológico de la fisiopatología de la enfermedad de Alzheimer. Esta evidencia subraya la compleja interconexión entre el bienestar psicosocial y la salud cerebral. Por otro lado, una vida activa y socialmente integrada en la vejez puede actuar como factor protector contra la demencia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reforzado la importancia de la conexión social, incluyendo la creación de una comisión dedicada al tema, con el objetivo de reducir la soledad y fomentar la cohesión social.

La importancia de la prevención y el diagnóstico en las primeras etapas de la enfermedad.

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta al sistema nervioso central (SNC), causando la muerte de neuronas, especialmente en las áreas responsables del lenguaje y el razonamiento, en el hipocampo y la corteza cerebral. Esta alteración conduce al deterioro gradual de las funciones cognitivas, afectando la capacidad de recordar, pensar, comunicarse y realizar actividades cotidianas.

La prevención de las demencias, incluida la enfermedad de Alzheimer, es multifacética y abarca desde factores relacionados con el estilo de vida hasta la atención a la salud mental. El Informe de la Comisión The Lancet sobre Prevención, Intervención y Atención de la Demencia destaca que las intervenciones dirigidas a múltiples factores de riesgo, como el sedentarismo, la obesidad y el aislamiento social, pueden modificar la evolución de la enfermedad. En este contexto, la detección rápida de cualquier signo de deterioro cognitivo se vuelve crucial. Es fundamental que el cuidado de la salud cerebral se normalice e integre en la revisión anual, preferiblemente con un neurólogo, lo que permite un enfoque preventivo.

Los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, que pueden aparecer décadas antes del diagnóstico formal, a menudo se confunden con lagunas mentales derivadas del estrés u otras afecciones no relacionadas. A menudo, estos signos terminan atribuyéndose al estrés o al "envejecimiento normal", cuando, en realidad, pueden representar signos tempranos del desarrollo de una afección neurológica más grave. Este retraso en el reconocimiento puede favorecer la progresión gradual de la enfermedad, caracterizada por síntomas irreversibles que, si bien no se pueden revertir, sí se pueden controlar con intervenciones adecuadas.

Diferenciar los síntomas de estrés de otras posibles causas reversibles de una posible demencia temprana requiere una evaluación profesional especializada. El acceso a la información sobre los factores de riesgo y el diagnóstico precoz son cruciales para que la población tenga la posibilidad de tratar la enfermedad en sus etapas iniciales, antes de que sus funciones cognitivas afecten su calidad de vida e independencia.

“Las intervenciones no farmacológicas, como mantenerse socialmente activo, hacer ejercicio y llevar una dieta saludable, son poderosas herramientas preventivas. Además de estos enfoques, la ciencia avanza con nuevas terapias farmacológicas que, aplicadas en el momento oportuno, pueden ofrecer esperanza y una mejor calidad de vida”, explica Luiz André.

Aprobado y lanzado en Brasil en 2025, Kisunla® (donanemab) de Lilly ha demostrado un beneficio creciente y sostenido durante tres años en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer en las primeras etapas de los síntomas, mostrando una reducción significativa en la progresión del deterioro cognitivo y funcional, lo que impacta directamente en la calidad de vida del paciente.

El tratamiento con Kisunla® en las primeras etapas de la enfermedad puede contribuir a la preservación de la salud mental y emocional, ya que ralentizar la progresión de la demencia se asocia con una reducción o retraso de los síntomas psicológicos y conductuales característicos de la enfermedad de Alzheimer. La evidencia científica demuestra que los pacientes diagnosticados con frecuencia experimentan trastornos como ansiedad e irritabilidad, especialmente a medida que comienzan a notar lapsus de memoria y dificultades cognitivas.