- 08 de abril de 2026
GSK México recibe la aprobación de belantamab mafodotin para tratar el mieloma múltiple
El dolor
persistente en los huesos, la sensación persistente de cansancio, las fracturas
tras esfuerzos mínimos o lesiones leves y las infecciones, pueden ser señales
tempranas de mieloma múltiple, un cáncer de la sangre poco conocido que cada
año afecta a más de 2,300 personas y causa más de 1,500 muertes en México. Esta
enfermedad se origina en las células plasmáticas de la médula ósea, encargadas
de producir anticuerpos para combatir infecciones, y su progresión puede
debilitar los huesos y afectar órganos como los riñones.
El mieloma
múltiple afecta principalmente a adultos mayores, con una edad promedio de
diagnóstico cercana a los 70 años, sin embargo, un estudio realizado en 2023 en
México reportó que la edad promedio al momento del diagnóstico fue de 59 años.
Además, el riesgo de osteoporosis es mayor en personas con mieloma múltiple,
así como el riesgo de presentar anemia. Un diagnóstico tardío puede hacer que
la enfermedad se presente en etapas avanzadas, asociadas con complicaciones
potencialmente mortales y menor supervivencia libre de progresión, y, aunque
existen diferentes opciones de tratamiento como el trasplante de médula ósea,
sólo cerca del 30% de las personas accede a una segunda línea de tratamiento,
lo que refleja brechas importantes en el manejo clínico de esta patología.
Frente a
este escenario, GSK recibió recientemente de la Cofepris el reconocimiento como
medicamento huérfano para belantamab mafodotin, un conjugado anticuerpo-fármaco
dirigido contra el antígeno de maduración de células B (BCMA). Su mecanismo de
acción permite que el anticuerpo localice y se una a las células del mieloma
múltiple, libere un agente citotóxico directamente en su interior y las
destruya, ofreciendo una opción para el abordaje de los pacientes adultos con
mieloma múltiple que han recibido al menos un tratamiento previo.
Los
resultados clínicos del estudio de fase III reportaron que, belantamab
mafodotin en combinación con bortezomib y dexametasona logró una reducción del
59% en el riesgo de progresión o muerte, y una mediana de supervivencia libre
de progresión de 36.6 meses frente a los 13.4 meses que se lograron con el
estándar de tratamiento comparador. Asimismo, en otro ensayo, su combinación
con pomalidomida y dexametasona redujo en 48% el riesgo de progresión o muerte,
alcanzando 32.6 meses de supervivencia libre de progresión frente a los 12.5
meses logrados con el tratamiento estándar con pomalidomida, bortezomib y
dexametasona, ofreciendo una alternativa eficaz para pacientes que ya no
responden a opciones convencionales de tratamiento como la lenalidomida.