- 04 de febrero de 2026
España prohibirá el acceso a redes sociales a menores de 16 años
El
presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado en el World
Governments Summit en Dubái un paquete de cinco medidas legislativas y
regulatorias destinadas a aumentar el control sobre las plataformas digitales y
proteger a los usuarios. Entre esas medidas destaca una que va a dar mucho que
hablar, y que sigue el camino de otros países como Australia o Francia: la
prohibición de acceso a menores de 16 años.
Cinco nuevas
medidas en el ámbito digital
Las cinco
medidas anunciadas por Pedro Sánchez son:
- Prohibición de acceso a redes
sociales para menores de 16 años: Se prohibirá legalmente que los menores de esta edad
accedan a las redes sociales. Para ello, se obligará a las empresas a
implantar sistemas de verificación de edad que sean realmente
efectivos. En palabras del Presidente: “Las plataformas
tendrán que implementar sistemas de verificación que sean realmente
efectivos, no solo casillas de verificación, sino barreras reales que
funcionen. Hoy en día nuestros hijos están expuestos a un espacio que
nunca debieron recorrer solos (…) Ya no lo aceptaremos más. Les
protegeremos del lejano Oeste digital”.
- Responsabilidad legal para
directivos: Se
modificará la legislación para que los directivos de las plataformas sean
legalmente responsables de las infracciones que ocurran en sus redes. Esto
implica que podrían enfrentar consecuencias penales si no retiran
contenidos de odio o ilegales.
- Tipificación de delitos
algorítmicos: Se
convertirá en delito la manipulación de algoritmos y la amplificación
deliberada de contenido ilegal o tóxico por parte de las plataformas.
Curiosamente, este anuncio llega en el mismo día en el que la Fiscalía de
París ha ordenado registrar las oficinas de X en Francia y ha pedido
a Elon Musk que declare ante una posible manipulación de su algoritmo.
La unidad de ciberdelincuencia y Europol investigan a la red social desde enero de 2025 por si la plataforma favorece injerencias extranjeras - Creación de la “Huella de Odio y
Polarización”:
Se pondrá en marcha un sistema de rastreo, cuantificación y trazabilidad
para identificar cómo las plataformas alimentan la división social y el
odio. Es previsible que en esta herramienta pueda servir de base para
futuras sanciones.
- Investigación de infracciones
con la Fiscalía: El
Gobierno trabajará junto a la Fiscalía para investigar posibles
infracciones legales en plataformas específicas (mencionando
explícitamente casos como Grok, TikTok e Instagram) y perseguir la
impunidad en el entorno digital. “Mi Gobierno trabajará junto a
nuestro fiscal para investigar la infracción cometida por Grok, TikTok e
Instagram”, ha concluido.
Sánchez ha
justificado estas acciones afirmando que las redes sociales se han convertido
en un estado fallido: “las leyes se ignoran y los delitos se toleran”, ha
explicado.
Un
movimiento cada vez más extendido
Esta
tendencia de restringir el acceso a las redes sociales no es un fenómeno
aislado de España, sino que responde a un movimiento internacional que cada vez
cobra mayor fuerza. El gran referente actual es Australia, que marcó un
hito histórico a finales de 2025 al aprobar una ley que prohíbe el uso de estas
plataformas a los menores de 16 años, bajo la premisa de que los daños a
la salud mental superan cualquier beneficio social.
En el
entorno europeo, Francia ha sido uno de los países más activos,
endureciendo recientemente su legislación para establecer el límite en los
15 años y obligando a las tecnológicas a implementar soluciones técnicas
de verificación más robustas. Por su parte, los países nórdicos también han
desarrollado iniciativas en este sentido; Noruega está trabajando para elevar
su edad mínima a los 15 años, mientras que Dinamarca mantiene una propuesta
similar para evitar que los algoritmos impacten en el desarrollo de los
adolescentes. Curiosamente, Noruega ya tiene un límite de edad impuesto de 13
años para acceder a ellas, pero no funciona: más de la mitad de los niños
noruegos de nueve años y el 72% de los de once años utilizan igualmente las
redes sociales.
Cerca de
nuestras fronteras, Portugal está debatiendo actualmente un modelo híbrido que
prohibiría el acceso total a los menores de 13 años y exigiría un control
parental estricto, vinculado a la identidad digital, para los jóvenes de entre
13 y 16 años. Lo que une a todos estos países es el cambio de enfoque: ya no se
trata de que el menor “se porte bien” en la red, sino de trasladar la
responsabilidad legal y técnica a las propias plataformas para que impidan su
entrada.