
- 27 de febrero de 2025
Influencia de las redes sociales en las decisiones reproductivas de las jóvenes
La
desconfianza en las distintas plataformas hace que los pacientes busquen
orientación en cualquier «fuente de confianza», regulada o no, y las
consecuencias podrían ser desastrosas. Los adultos jóvenes recurren cada vez
más a sus relaciones parasociales en línea para pedir consejo sobre muchos
temas, entre ellos la salud y la atención médica. Este es solo uno de los
muchos retos que plantea la propagación de la desinformación.
Difusión
de información errónea en las redes sociales en las decisiones de los jóvenes
sobre métodos anticonceptivos
Los
adolescentes y los adultos jóvenes pasan una media de al menos cuatro horas al
día en plataformas como TikTok e Instagram. Así que no es de extrañar que estén
expuestos a una amplia gama de temas, incluida la información sanitaria. Las
plataformas están diseñadas para dar prioridad a las publicaciones con mayor
participación, lo que a veces puede significar potenciar la desinformación.
Según una encuesta reciente de la Kaiser Family Foundation (KFF), al menos el
40% de las personas se han topado con afirmaciones falsas sobre salud en
Internet, lo que genera confusión e incertidumbre sobre la credibilidad de la
información. Los expertos y los profesionales de la salud están bien situados
para contrarrestar esta desinformación orientando a los usuarios hacia fuentes
basadas en pruebas.
Cuando se
trata de anticonceptivos, miles de usuarios de las redes sociales comparten sus
experiencias y opiniones sobre las opciones, incluidos los posibles efectos
secundarios específicos y los usos de diferentes métodos hormonales y no
hormonales relacionados con la fertilidad, el acné, el aumento de peso y la
libido, entre otros. Aunque este contenido suele ser meramente anecdótico, los
profesionales sanitarios están viendo cómo muchas mujeres y niñas se dejan
influir por estas historias y optan por utilizar diferentes métodos
anticonceptivos o no optan por ningún método. Un estudio de TikTok de 2024
descubrió que casi el 50% de las publicaciones sobre anticonceptivos que se
analizaron promovían la misma idea, y los creadores de TikTok identificaron 57
supuestos efectos secundarios negativos de los anticonceptivos hormonales. Por
eso es tan importante que fuentes creíbles den prioridad a la educación sobre
la salud reproductiva y la anticoncepción.
Posibles
consecuencias de estas decisiones mal informadas
La
desinformación en las redes sociales puede conducir a un aumento de la falsa
interpretación de los conocimientos científicos, a la polarización de las
opiniones y a una escalada del miedo y el pánico en relación con la atención
sanitaria. En el ámbito de la salud reproductiva, la desinformación sobre el
uso de anticonceptivos puede disparar las tasas de embarazos no deseados y de
infecciones de transmisión sexual, y fomentar malentendidos sobre la
anticoncepción y otros temas más amplios relacionados con la salud de la mujer.
Hay muchos tipos diferentes de anticonceptivos, opciones diarias como las
píldoras o los anticonceptivos reversibles de acción prolongada (LARC), que
pueden durar varios años tras una sola inserción. La elección de un método
anticonceptivo es una decisión muy personal que debe tomarse en colaboración
con un profesional médico, teniendo en cuenta factores como la etapa de la vida
y el estilo de vida, los antecedentes de salud, la eficacia, la seguridad y la
frecuencia de administración, entre otras cosas. Las conversaciones con
profesionales médicos son cruciales para tomar decisiones informadas, en lugar
de depender únicamente de fuentes online que pueden no ser creíbles.
Papel de
los profesionales sanitarios
Los
profesionales sanitarios desempeñan un papel fundamental a la hora de
contrarrestar la desinformación y ofrecer información precisa sobre el control
de la natalidad. Pueden obtener información de las conversaciones en las redes
sociales para asesorar mejor a las pacientes y anticiparse a sus
preocupaciones. Las redes sociales también ofrecen la oportunidad de participar
en debates sobre salud reproductiva y comprender lo que los pacientes
encuentran en Internet. Al aclarar los hechos frente a la ficción, los
proveedores ayudan a los pacientes en su proceso de toma de decisiones.
Fomentar el diálogo abierto sobre las opciones de control de la natalidad es
crucial, como lo es proporcionar información precisa fácilmente disponible.
Contribución
de los algoritmos de las plataformas de medios sociales a la difusión de
información errónea sobre el control de la natalidad
Los
algoritmos seleccionan los contenidos en función del comportamiento de los
usuarios y suelen dar prioridad a la participación. La visualización de
publicaciones con información errónea puede amplificar contenidos similares,
difundiendo potencialmente información sensacionalista o engañosa. Esto es
especialmente preocupante para una de cada ocho personas que ya están preocupadas
por su salud, ya que las redes sociales pueden reforzar esta ansiedad. El
control de la natalidad no es una excepción. La desinformación sobre
anticonceptivos, unida a la falta de transparencia en las redes sociales sobre
los efectos secundarios poco frecuentes, hace que muchas mujeres crean ideas
erróneas sobre la medicación.
Para
combatir esta situación, la comunidad sanitaria debe unirse para desmentir la
desinformación y abogar por la evidencia basada en hechos a través de los
canales sociales.
Los
influencers y las decisiones de los jóvenes sobre anticoncepción
Las personas
influyentes pueden influir significativamente en el comportamiento debido a su
amplio alcance y a sus contenidos relacionables. A menudo asumen un papel
similar al de una «hermana mayor guay», y sus seguidores confían en ellos como
fuentes creíbles.
Un estudio
de la Organización Mundial de la Salud descubrió que este tipo de mensajes
engañosos, más breves, y las anécdotas de las personas influyentes pueden tener
una influencia aún mayor en la difusión de información errónea. Este tipo de
contenido suele resonar con las experiencias reales de las mujeres, lo que
puede disuadirlas de mantener conversaciones sobre el control de la natalidad
con sus médicos. También dificultan los contraargumentos, ya que podrían
percibirse como despectivos hacia las experiencias genuinas de las mujeres.
La
investigación también ha demostrado que muchas de las personas influyentes que
desaconsejan el uso de métodos anticonceptivos fomentan la desconfianza en la
clase médica y los organismos reguladores asociados, a menudo apoyándose en
temores sanitarios como los relacionados con la infertilidad, el riesgo de
cáncer y los efectos secundarios. En consecuencia, una de cada siete mujeres de
entre 18 y 25 años afirma haber cambiado o pensado en cambiar su método
anticonceptivo por algo que vio u oyó en las redes sociales.
Para las
mujeres más jóvenes, es crucial que los padres sean conscientes del tipo de
contenido y desinformación que existe en Internet. Fomentar una comunicación
abierta y honesta garantizará que los jóvenes no vean Internet como su
principal o única fuente de educación y permitirá tomar decisiones sobre salud
con mayor conocimiento de causa.
Cuestiones
deben explorarse para comprender mejor el impacto de los medios sociales en la
toma de decisiones sobre salud sexual
Para
entender mejor el problema, debemos plantearnos varias preguntas clave. En
primer lugar, ¿cómo puede la comunidad sanitaria colaborar más eficazmente para
contrarrestar la desinformación en las redes sociales? ¿Qué estrategias pueden
garantizar que la información precisa y accesible llegue a públicos diversos,
independientemente de su ubicación? Por ejemplo, a través de una iniciativa
estadounidense, Organon apoyó la campaña digital «Más allá de las sábanas» de
Power to Decide. Esta iniciativa contó con la colaboración de estudiantes
embajadores de universidades históricamente negras (HBCU) para empoderar a los
jóvenes y promover el bienestar reproductivo en el campus a través de las redes
sociales. Es crucial explorar cómo la comunidad sanitaria puede ampliar estas
asociaciones para crear soluciones impulsadas por la comunidad. Por último, la
salud reproductiva no es sólo cosa de mujeres, afecta a todos. Debemos estudiar
cómo educar a los hombres y fomentar la responsabilidad compartida en la toma
de decisiones.