
- 11 de febrero de 2025
Dos caras de la misma moneda: compromiso o participación del paciente
Ana siempre
se había preocupado por su salud. Cuando le diagnosticaron diabetes de tipo 2,
se lanzó de cabeza a aprender todo lo que podía sobre la enfermedad y sobre
cómo controlarla. Acudió a sus citas, se descargó aplicaciones para controlar
sus niveles de azúcar en sangre y se unió a una comunidad online de otros
diabéticos para compartir experiencias y consejos.
Cuando el
médico de Ana le habló de un nuevo ensayo clínico para un posible tratamiento
de la diabetes, escuchó los detalles y cogió un folleto para leer más sobre él
en casa. Después de pensárselo un poco, Anna decidió no participar. Se sentía
segura de que tenía todo lo que necesitaba para controlar su diabetes por sí
misma.
¿Clasificaría
el enfoque de Ana sobre su salud como compromiso del paciente o participación
del paciente? Ambos son aspectos importantes de la atención centrada en el
paciente, pero hay algunas diferencias clave que los definen. Veámoslos más de
cerca.
El
compromiso del paciente: un viaje personal
El
compromiso del paciente se refiere a las muchas formas en que los pacientes
pueden desempeñar un papel activo en su salud. Garantiza que cada paciente
tenga los conocimientos y las herramientas que necesita para participar con
confianza en su atención, de modo que ésta se adapte a sus experiencias,
preferencias y necesidades individuales.
Algunos
ejemplos son:
·
Proporcionar
a los pacientes información clara y concisa sobre su salud, su estado de salud
y las opciones de tratamiento.
·
Los
profesionales sanitarios proporcionan orientación clara, escuchan las
preocupaciones de los pacientes y responden a sus preguntas.
·
Implicar
a los pacientes en las decisiones relacionadas con la salud.
·
Animar
a los pacientes a utilizar aplicaciones o diarios para controlar y hacer un
seguimiento de sus síntomas o intervenciones.
Participación
de los pacientes: crear cambios a través de la comunidad
La
participación de los pacientes es un concepto que abarca las formas en que las
personas pueden compartir sus opiniones y experiencias para dar forma a la
experiencia sanitaria de todos. La investigación se lleva a cabo con o por
ellos, no a, sobre o para ellos. La participación de los pacientes va más allá
de la salud personal para influir en la política, las directrices y la
práctica.
Algunos
ejemplos:
·
Participar
en un consejo asesor de pacientes.
·
Contribuir
a la creación de nuevas investigaciones sanitarias.
·
Defender
cambios en las políticas sanitarias.
Dos caras
de la misma moneda
Tanto el
compromiso como la participación de los pacientes son conceptos que se basan en
pacientes activados. Ambos enfoques pretenden capacitar a los pacientes y
promover la importancia de que sus experiencias y preferencias se tengan en
cuenta en la toma de decisiones.
Nada
sobre mí sin mí
A medida que
ha ido evolucionando la relación entre los médicos y sus pacientes, conceptos
como la participación del paciente y la toma de decisiones compartida, que en
su día fueron palabras de moda para los ideales de una atención centrada en el
paciente, se han convertido en una realidad importante y en parte de la
práctica diaria en los sistemas sanitarios de todo el mundo. Pero aún se puede
mejorar.
Los grupos
de defensa del paciente abogan ahora por una mayor participación de los
pacientes. Los modelos de participación de los pacientes les animan a guiar su
viaje sanitario. Ahora se pide que la
voz colectiva de pacientes y cuidadores se escuche y se utilice para dar forma
a la experiencia sanitaria de todos.
Cambiar
la historia
No se pueden
subestimar los posibles beneficios de animar a los pacientes a participar
activamente en la asistencia sanitaria. Ya sabemos que cuando los pacientes se
implican activamente, se puede obtener el mayor beneficio de todos: mejores
resultados sanitarios.
La atención
centrada en el paciente no puede existir sin que los pacientes participen en
conversaciones sobre su salud, participen en sus propias decisiones sanitarias
y den forma a la investigación y la política que informa esas decisiones.
Si no les
preguntamos, ¿cómo podremos entender las prioridades de tratamiento de los
pacientes, qué información consideran que falta en sus materiales y qué efectos
secundarios les resultan más difíciles de controlar?
Esta nueva
perspectiva puede replantear la asistencia sanitaria para todos los implicados.
Crea un entorno en el que la pregunta ya no es «¿qué te importa?», sino «¿qué
te importa a ti?»
Si se le
hubiéramos hecho esta pregunta a Anna, ¿crees que se habría sentido diferente
respecto a participar en un ensayo clínico?
Nota: Ana es un personaje ficticio cuya
historia se creó para este post.